Otro día que se va por donde ha venido. Pasan tan rápido que he perdido la noción del tiempo. Hablando de tiempo, hasta el tiempo climatológico se empeña en volverme loca: hoy el día es gris, mañana quizá sea beige. Entre eso y que me he vuelto a ver durmiendo entre apuntes y bolis subrayadores de todos los colores imaginables, en mitad de Noviembre, creo que me he descolgado del mundo definitivamente. En realidad siempre he andado un poco perdida, pero este último mes se lleva el premio al más desquiciante.
No sé que hago sola en esta casa, con la única compañía de palabras el conomicimiento o el saber cientifico que me asaltan la mente en sueños, recordándome que hoy tampoco daré un palo al agua porque me han vuelto a destrozar por dentro. Saliendo a la calle asfixiada por el calor de mi habitación y regresando a casa corriendo resguardándome de la lluvia y el frío. Qué asco. Qué cansancio de calor-frío.
Y yo no soy capaz de ir a buscar un paraguas. Ni de sentarme frente a los apuntes durante más de diez minutos seguidos. Con este panorama ya puedo imaginarme la previsión del próximo mes...
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